Crítica de “Un hombre soltero”

El eterno debate literario sobre el equilibro entre el fondo y la forma toma cuerpo en esta ópera prima de Tom Ford que desde luego refleja el puntilloso esteticismo de un diseñador de moda metido a director de cine, es decir, de un creador de belleza formal al que se le pone por delante la tarea de contar una historia a través de un soporte diferente y con unas coordenadas artísticas que no son las suyas. Después de todo el cine es el arte de la imagen en movimiento y la moda es conceptualmente una fórmula estática de creación.

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