Ayer me encuentro haciendo plácidamente zapping, cuando de pronto me veo en la 1 a John Cobra cantando su éxito “Carol” en la gala de RTVE para elegir canción representante en Eurovisión. John Cobra se rasga la garganta, mientras sus bailarinas se menean al son de una sonora pitada que el público le ofrece en vivo y en directo. Cuando acaba el tema, John Cobra se agarra repetidamente los genitales y conmina al público a que se los coman, mientras Anne Igartiburu no sabe qué hacer, le llama cariño intentando calmarle y los miembros del jurado le ponen de chúpame dómine.
La cosa es surrealista de principio a fin. Puede que John Cobra no sea un artistazo, pero desde luego no es peor que muchos que copan las listas de éxitos, y sobre todo, y esto sà que está claro, no es más analfabeto que muchas de nuestras grandes estrellas mediáticas. Aun asÃ, con toda la propaganda en contra (se ve que ni siquiera encajaba con el estereotipo de artista contra-cultural, que en el fondo, acostumbra a ser muy pijo), aun asÃ, logró colarse en la final gracias al voto popular. Tal voto es difÃcilmente descifrable: no se sabe si responde a una pulsión subversiva o a una total falta de conciencia de nación y de dignidad como comunidad, de un paÃs que no se concede a sà mismo mayor categorÃa que la de payaso de la clase. Sea lo que sea, lo primero es preocupante por lo que de crispado revela en nuestra sociedad, esas corrientes subterráneas que ya no saben por dónde salir; lo segundo es alarmante pues ejemplifica un proceso de descomposición que empieza a hacerse patente incluso en los detalles más chorras.
No sabemos por qué John Cobra estaba allÃ, pero lo cierto es que estaba y que las normas de la mÃnima educación exigÃan que el hombre pudiera ser escuchado sin tanta reprobación. ¿Le abucheaban porque su canción era mala? ¿En serio? ¿Peor que las otras? ¿Le abucheaban porque no era la imagen que se querÃa exportar de España? ¿El mismo paÃs que votó a Rodolfo Chiquilicuatre y que apostaba por Pop Star Queen hace tres dÃas? ¿O le abucheban porque no tenÃa el suficiente glamour, cuando en cualquier serie de producción nacional se gastan peores gestos y peor vocabulario? ¿Será posible que fuera ese el motivo por el que le abucheaba un público que con su actitud dejó patente su catudura arrabalera?
Muchas incógnitas cuyas posibles respuestas no pintan nada bien.
Al final Anne Igartiburu se deshacÃa en disculpas como si no nos hubiéramos dado cuenta de que nadie desconectó el micrófono de Cobra mientras increpaba al publico, ni nadie cambió el plano para que no se vieran sus gestos, ni en realidad nadie intentó nada para atajar aquella situación. Qué paÃs…