Crítica de “Ong Bak 2″

Decía Wilde (aunque, la verdad, no es la cita que uno espera en una película de artes marciales) que Estados Unidos era el único país que había conseguido pasar del barbarismo a la decadencia sin una civilización entre medias. Tony Jaa parece seguir este mandamiento al dedillo, y con su tercera película parece que ya ha conseguido darle al cine tailandés su primera trilogía innecesaria. Fíjense usted lo que tardaron en Hollywood en llegar a este punto, que hasta “Matrix” las terceras partes se hacían normalmente cuando el público no salía bramando del cine.

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2 respuestas a “Crítica de “Ong Bak 2″”

  1. Messiah dice:

    Esperen, esperen, que hay una cosa que no me ha quedado clara de tan inverosimil que puede llegar a ser: ¿la película termina pidiendo al público que incluyan al protagonista en sus oraciones para que alcance su cometido final?

  2. MalaBesta dice:

    En las oraciones de la mente universal cristalizada de las mentes no cristalizadas previamente de los espectadores.

    Debe ser algo así como pasar la gorra, pero en budista.

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