Lo primero que llama la atención de “Jindama”, nada más comenzar los créditos, es la notable calidad de su factura visual, a la par sino mejor que cualquier producto televisivo nacional (e incluso algunos de fuera). Para conseguir una buena producción, está visto que hay dos aproximaciones; por un lado uno puede gastarse una millonada en recrear un ambiente o una época con calidad y tino (que es lo que hace Spielberg en sus series, por ejemplo) o bien uno puede adaptar la recreación de un ambiente o época al presupuesto (generalmente exiguo) estrujándose el seso delante de la máquina de escribir o en la mesa de montaje.
Esto último es lo que viene a hacer “Jindama”; rodada con mucho tiento, es posible adaptar una historia que podrÃa haber justificado un presupuesto millonario (ahà están los “Resident Evil” para probarlo) a un nivel más cercano a lo que viene siendo una serie nacida para internet sin que la calidad del producto se resienta apenas.
Todo esto contribuye a que lo más destacable de “Jindama” sea la dirección, que como dirÃa Manquiña, es “pofesional, mu pofesional”. Haciendo gala de un abanico de recursos más que notable, J. M. Prada y Enrique Medina aprovechan muy bien todas las escenas, y le dan un aire muy variado a la producción. Esta a la altura también el montaje, de lo que sin duda son prueba las secuencias resumen que abren cada capÃtulo.
Ambientada en el Cádiz de 2012, “Jindama” se mueve a medias entre la intriga y el terror, aunque quizá con más de “24″ que de “La noche de los muertos vivientes”. No hablaré mucho de la historia, porque al fin y al cabo ver la serie es gratis y a ello invito al que esté interesado. Sólo decir que el guión quizá se resienta un poco del formato; los cinco primeros capÃtulos más que nada son una presentación de la acción y los personajes, y a veces resulta difÃcil seguir la historia, pues el protagonismo salta de trama a trama de manera rápida y continua. Dificultades estas que son solventadas a medida que avanza la serie a través de una voz en off que narra las recapitulación que presentan cada entrega y que hace a las veces de dramatis personae.
Muy probablemente la única pega que se le pueda poner entonces a la serie sea en lo dramático. Aunque sin duda los protagonistas de “Jindama” no tienen mucho que envidiarle a la mayorÃa del actorazgo patrio, si es cierto que a veces (en los momentos más dramáticos) uno no puede dejar de comparar mentalmente lo que está viendo con lo que nos llega de Hollywood.
En cualquier caso, si tiene usted unos minutillos libres al dÃa, déjese de vÃdeos de gatos en YouTube y vaya a www.jindama.es, que ver “Jindama” es una experiencia más que recomendable para cualquiera.