Crítica de “Noche en el museo 2″

La historia comienza cuando Larry Daley (Ben Stiller), ahora convertido en un ejecutivo de éxito pero que no es feliz (lo de siempre, en fin…) vuelve al museo para despedirse de sus queridos amigos que van a ser trasladados a los archivos federales del complejo museístico Smithsonian de Washington. Una llamada del vaquero Jebediah (Owen Wilson) lo alertará de los malvados planes del faraón Kahmunrah (Hank Azaria) de dominar al mundo con su ejército del inframundo y tal. Y a Washington que se va él. Entre eso y el final, muchas aventuras. Contará también con la ayuda de la estatua revivida de Amelia Earhart (Amy Adams).

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2 respuestas a “Crítica de “Noche en el museo 2″”

  1. Adso de Melk dice:

    La primera fui a verla con mis primos (que son como Jaimito, Juanito y Jorgito pero de la generación “Manhunt”) y salimos espantados de la sala. Ellos porque no había motosierras ni estaba “Jigsaw” descuartizando a gente por su propio bien y yo porque la película era mala a rabiar. Sí, reconozco que se daba a entender cierto mensaje de “los museos molan” pero quedaba diluido entre tanta mediocridad y mucho talento cómico desaprovechado (Robin Williams, sin ir más lejos) Así que si esta segunda parte es aún peor, lo cual, creía francamente difícil, casi prefiero volver a tener la conversación de por qué unos niños de 12 años no pueden ver “Holocausto Canibal”.

  2. Darwin1889 dice:

    La primera fui a verla al videoclub del eMule, y no sé que opinar al respecto porque ya ni me acuerdo de ella.

    En esta segunda la verdad, no hubiese ido jamás salvo por el inconveniente que con la PARIENTA (palabra que gusta a algunos en esta página), ya nos habíamos repasado toda la actual cartelera. Salvo películas españolas que me niego en rotundo a soltar un duro por ellas. Ya me lo quitan con los impuestos para pagar a los titiriteros de ZPayaso.

    Entonces nos armamos de valor y para adentro, tampoco puede ser tan malo.
    Y no lo fue la verdad. Había momentos graciosos y otros que te daba pena que estuviesen en esta película y no en otra, por lo bueno. Había momentos que parecía iba a caer a lo más bajo, y luego coño, volvía a sacar alguna tontería o personaje. Y encima sin pesados a mi lado que no paran de moverse, de lujo.

    Cine para niños chapados a la antigua, no para los de ahora.

    Nota: Holocausto Canibal es una obra de arte, ¿por la filmación? Pues no. ¿Entonces? fácil, la banda sonora de Riz Ortolani.

    HE DICHO.

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