Ya me lo decía él

Hace ya algún tiempo escribía yo una crítica sobre la película “Amén” de Costa-Gavras, alabando un filme que componía un “certero” retrato sobre la pasiva actuación del Vaticano en cuanto al exterminio nazi. Tiempo después recibí una consulta de un amable lector advirtiéndome que la obra de teatro en la que estaba basada la película formaba parte de una campaña de desprestigio y por ende, la creación de la leyenda negra de Pío XII. Aunque no me desdigo de nada de lo dicho en esa consulta, no me desdigo de los hechos, pues Pio XII bendijo los cañones de Mussolini y es verdad que el Vaticano se situó como neutral en el conflicto, sí que un artículo aparecido ayer en “El mundo” me hace replantearme toda nuestra percepción del asunto y en general me llena de pavor y espanto.

Ignacio García de Leániz Caprile, profesor de Factor Humano en la Empresa, revela en la Tribuna Libre de este periódico que la obra de teatro en que está basada la película, “El vicario” de Rolf Hochhuth, no fue más que un preciso plan del KGB para desprestigiar al Vaticano en Occidente/mundo libre. Como por aquí sabemos mucho de “leyendas negras” y sobre todo no somos ajenos al refinamiento en ingeniería mediática alcanzando en el siglo XX, porque lo sufrimos todos los días, no me queda más que alzar la vista al cielo y preguntarme, ¿qué es lo que realmente sabemos? Mis saludos cordiales a aquel lector y mi deseo para el año nuevo para todos ustedes, que estén atentos, que parece que sí que se puede engañar un millón de veces a un millón de personas.

El artículo de Ignacio García de Leániz Caprile íntegro, para su sofoco:

Hace 50 años (un 9 de octubre de 1958) moría en su residencia de Castel Gandolfo tras cruel agonía Pío XII, en el siglo Eugenio Pacelli. Cuando accedió al Pontificado en 1939, seis meses antes de la invasión de Polonia, a nadie sorprendió la rapidez de su elección tras un conclave de apenas dos días. En verdad, pocos cardenales podían aunar un tal prestigio espiritual e intelectual con una experiencia diplomática como la suya, al haber sido nuncio y secretario de Estado con Pío XI. Y sin embargo, medio siglo después, su figura ha sufrido una grave transformación: de ser reputado tras la guerra como amigo y benefactor del pueblo judío en la Gran Noche europea -como atestiguaba la propia Golda Meir- se ha pasado desde principios de los años 60 a considerársele si no culpable, cuanto menos indiferente a la suerte de los seis millones de víctimas judías atrapadas en el abismo de la Solución Final.

Y a este giro copernicano en la percepción de la mente contemporánea, contribuyó sin duda el profundo escándalo que supuso el estreno en Berlín y Londres en 1963 de la obra teatral El Vicario, una tragedia cristiana escrita por un desconocido Rolf Hochhuth. Pocas veces una pieza dramática lograba alterar tan rápidamente la imagen pública de un personaje coetáneo, en este caso Pontífice de la Iglesia. La obra, de ocho horas de duración, se presentaba además con el prurito añadido de un apéndice de 50 páginas de «acotaciones históricas», con las que Hochhuth pretendía dar mayor verosimilitud al drama. En él, un Pío XII de «helada sonrisa», «frialdad aristocrática» y en sus ojos un «gélido brillo», desestimaba los desesperados intentos del Padre Fontana de condenar la persecución judía y comprometerse con la suerte de las víctimas del Holocausto, además de cuestionar la entera política vaticana hacia el III Reich.

La conmoción provocada fue enorme y afectó de lleno a lo mejor de la intelectualidad occidental. Así, en el mismo otoño de 1963, una luminaria como Karl Jaspers enviaba escandalizado a Nueva York un ejemplar de El Vicario para su discípula Hannah Arendt. Y la respuesta de la gran pensadora no se hizo esperar: en 1964 publicó en el New York Herald Tribune un ensayo demoledor contra Pío XII, (The Deputy: Guilt by Silence) basado en las tesis vertidas en la obra de Hochhuth y destacando la historicidad de las fuentes aducidas por el autor.

La figura de Pío XII quedaba así herida de muerte para toda una generación a manos de un dramaturgo alemán y una pensadora de la talla intelectual y moral de Hannah Arendt. Para cerrar el círculo faltaba únicamente el cine: en 2002, Costa-Gavras adaptaba para la pantalla El Vicario, dando lugar a su película Amén. Y así fue como una tríada formada por el teatro historiográfico, el ensayo y el cine lograba desmontar y dar la vuelta a la imagen prosemita de Pío XII que imperaba tras la guerra, especialmente en el mundo judío, como atestiguaba el entonces Gran Rabino de Roma, Israel Zoller, íntimo amigo de Eugenio Pacelli.

Así estaban las cosas hasta que hace apenas un año veía la luz un extenso artículo en la prestigiosa National Review firmado por el antiguo general de los Servicios Secretos Rumanos (DIE), Ion M. Pacepa: Moscow’s Assault on the Vatican (25-01-07). En él, cuenta Pacepa con todo lujo de detalles cómo fue protagonista de una operación cuidadosamente diseñada por el Kremlin para caracterizar a Pío XII como un simpatizante nazi calculador y metódico. Los hechos, según la confesión de parte del general Pacepa, son, expuestos en su radical crudeza, los siguientes. En febrero de 1960 Khrushchev aprueba un plan secreto para demoler la autoridad moral de la Santa Sede en Europa Occidental, diseñado por el entonces director del KGB Aleksandr Shelepin y Aleksey Kirichenko, responsable del Politburó de política internacional. A diferencia de la estrategia previa utilizada en la Europa del Este para combatir a la Iglesia, Moscú adoptará ahora la táctica de desacreditar al Vaticano en su propio territorio y jerarquía asociándolo al nazismo. Y no por azar se elige al recientemente fallecido Pío XII como objetivo principal de la operación, ya que los muertos no podían defenderse. Y es que el KGB había sufrido un sonoro fiasco en 1948 en su operación de derribo del legendario Cardenal Mindszenty, primado de Hungría, quien devolvió el golpe relatando en 1956 a la prensa libre occidental los pormenores de su proceso judicial y manipulación de pruebas: algunos vivos sabían defenderse con la convicción de la verdad y los hechos pertinentes.

Para poder desacreditar la imagen de Pío XII se decide, en cambio, que el trabajo sucio lo ejecutaran en este caso manos occidentales y que usaran documentos y evidencias provenientes del Vaticano mismo, evitando otros errores cometidos igualmente en el affaire Mindszenty. Pero, ¿cómo lograr documentos vaticanos más o menos relacionados con Pío XII para que los expertos del KGB en dezinformatsiya pudieran manipularlos a conveniencia? Es aquí donde interviene la DIE rumana, que se encontraba en una privilegiada posición para contactar con el Vaticano y conseguir su permiso para acceder a los archivos, a raíz de una operación de canje del obispo de Timisoara, Augustin Pacha, por dos oficiales de la DIE. Además, Rumanía alegaría que le convenía trabajar en los archivos vaticanos para documentar el soporte histórico que necesitaban las autoridades para justificar una apertura hacia Roma.

Comenzaba así la denominada operación Asiento-12, con el general Pacepa de protagonista y la supervisión detallada del entonces responsable del Servicio de Inteligencia Exterior ruso, general Sakharosky. Tras entablar conversaciones y llegar a un acuerdo con Roma por medio de Agostino Casaroli, cerebro de la Ostpolitik, la DIE logra introducir en el Vaticano a tres agentes que tienen acceso tanto a los Archivos Vaticanos como a la Biblioteca Apostólica. Así, de 1960 a 1962, la DIE hace llegar al KGB cientos de documentos microfilmados. Aunque Pacepa precisa que en esa cantidad jamás encontraron material alguno que incriminara a Pío XII -ya que en su gran mayoría eran copias de cartas personales, transcripciones de entrevistas y discursos propios del lenguaje diplomático-, sin embargo, extrañamente, el KGB no cesaba de pedir más y más. Ante tan exiguos resultados, los integrantes de la operación Asiento-12 volvieron a Bucarest con una sensación generalizada de fracaso.

Y sin embargo, la sorpresa les llegó un año después, en 1963, cuando el general Iván Agayants -legendario director del departamento de desinformación del KGB- aterriza en la capital rumana para agradecerles los servicios prestados: les informa de que Asiento-12 ha sido un éxito que se ha materializado en la producción de El Vicario, de nuestro ya conocido Hochhuth.

El voluminoso apéndice de «acotaciones históricas» que se componía de 50 páginas documentales había sido suministrado -según el general soviético- por su citado departamento de dezinformatsiya, con los ajustes oportunos. Es cierto, además, que el productor de la obra teatral era Edwin Piscator, un comunista histórico que mantenía una fluida relación con Moscú y que había vuelto a Berlín justo en 1962 tras un largo exilio en Nueva York.

Las interrogantes que surgen abruman a cualquier lector que busque la verdad con honradez intelectual: ¿Está basada la fuerza dramática de El Vicario -y por ende del Amén de Costa-Gavras- en un soporte historiográfico de dudoso origen y más que dudosa verosimilitud? Si así fuera, este mentir la verdad que Moscú pudo pergeñar con tanto éxito contra Pío XII, ¿no habría arrastrado la buena fe intelectual y moral de Hannah Arendt contaminando su célebre y beligerante ensayo?

Nuestra admirada pensadora terminaba su reflexión citada con estas palabras: «Sólo la verdad nos hará libres. Toda la verdad, que siempre es terrible». Ciertamente puede ser terrible esa verdad en el caso de Eugenio Pacelli, bien que en otro sentido. Busquémosla, pues, donde quiera que esté.

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24 respuestas a “Ya me lo decía él”

  1. Juanma dice:

    Muy bueno el artículo. Recopilando información a ver si se aclara el asunto. La verdad es que yo creo que nunca sabremos la verdad. Pero la verdad de este asunto puede ser caldo de cultivo para una novela, sin embargo, a mí personalmente no me interesa ya qué piensan unos y otros.

    Yo sólo veo lo que hizo el Vaticano, que hizo lo que pudo, o más bien, lo que se atrevió a hacer por miedo a perder lo que ya tenía y a encontrarse en una situación comprometida.

    Aun así, yo no sé nada, soy totalmente “agnóstico” en este asunto, Me gusta tú última frase: “Busquémosla, pues, donde quiera que esté”

    Saludos de confusión y gracias por este artículo.

  2. Messiah dice:

    Siniestro :S

  3. doctor BE dice:

    Siniestro sin duda, y a nadie sorprendería que pudiera ser verdad. Yo no tenía ni idea, de una cosa ni de la otra.
    Sin embargo, me parece un artículo muy poco profesional. Todo autor es libre de contar la historia que le venga en gana, incluyendo como licencia poética el adjuntar un supuesto pliego de referencias auténticas. Pero un periodista, no. Un buen periodista, para escribir un artículo como este, debe investigar y aprtar pruebas de lo que está denunciando, y no contrarrestar la leyenda negra con otra leyenda negra. Cosa que debería haber hecho también la tal Hannah Arendt en su día, por cierto. Pruebas, por favor, pruebas.
    En cualquier caso, la iglesia se desacredita constantemente ella sola sin necesidad de ninguna leyenda negra.

  4. nacho dice:

    Vaya ¡ Es la primera vez que veo tanta honradez intelectual en un medio, digamos, peridistico (me refiero a la off).

    En cuanto al tema del que se trata….buf, no me hubiese gustado estar en la piel de este Papa. Cualquier paso en falso hubiese significado el martirio inmediato de muchos cristianos (martirio que ya estaban sufriendo muchos sacerdotes polacos). Pero quizas por eso muchos le afean su aparente neutralidad.

    Yo me quedo con los datos históricos que si son fiables: los religiosos de la toscana elaborando identificaciones falsas para los judíos, los sacerdotes polacos que ocultaron a niños de familias judias, el padre Maximiliano Kolbe….

  5. juan serrano dice:

    la verdad es que hoy en dia, ya no te puedes fiar de ninguna fuente.Te manipulan como quieren. Y como se yo que este profesor tambien esta cambiando la historia inventandose toda este argumento de los rusos…..?

  6. Bronte dice:

    Bueno, Juan, una cosa sí que está clara. La actual ingeniería informativa no la inventó Luis XV sino los totalitarismos del siglo XX. Nada como el socialismo en sus diferentes variantes (Lenin, Stalin, Goebbels) y sus satélites para convertir una mentira a base de repetirla en una verdad. Si necesita fuentes, consulte usted el término “agitprop” y si le va más la historia ficcionalizada, siempre puede acudir a “Mil novecientos ochenta y cuatro”, que ahí Orwell se lo explica de primera mano según su experiencia en las milicias republicanas.

  7. Charlie dice:

    Hola a todos

    Soy Carlos Fernández (Charlie para los amigos) y leo con avidez los foros y críticas de la off off desde que se llamaba “digerido por”, es decir, desde hace un montón de tiempo. Y fue por aquel entonces (hace 3 o 4 años) cuando le remití por mail a Bronte la crítica de “Amén” escrita por Juan Orellana (aclaración: la crítica no era mía por mucho que suscriba todo lo que en ella se decía) en la que se mencionaba, entre otras cosas, lo del panfleto de Hochhuth.

    Estoy impresionado por la memoria y la honestidad de Bronte. Y también sorprendido de haber permanecido por aqui durante tanto tiempo. Me parece que por fin he encontrado la razón definitiva para participar activamente en el foro, estoy alucinado…

  8. juan serrano dice:

    no sabia que Orwell habia estado en la guerra civil.Estuvo en la brigada LINCOLN?
    Tomo nota de tus recomendaciones,gracias.

  9. Michel dice:

    En las POUM. Y posteriormente escribió su Homenaje a Cataluña contando su experiencia.

  10. Isabel dice:

    Yo pienso lo mismo que Nacho. Desde fuera es muy fácil acreditar o desacreditar a alguien. La historia puede ser falsa o verdadera. Todo es muy tramposo. A mí me parece algo raro que esto haya tardado tanto en salir a la luz, hace tan solo un año, así que me parece cuestionable. Pero la obra de teatro también me lo parece.
    Lo que desde luego no es cuestionable, fué el papelón con el que se encontró el pobre Pío XII, con el Vaticano metido dentro de un país regido por Mussolini y aliado de Hitler. Cualquiera da un paso en falso. Lo debió de pasar fatal. Yo, personalmente no comulgo con la Iglesia y sus fastos y oropeles, pero cosa bien distinta es pensar que un Papa carezca de sentimientos y se la sude el exterminio de 6 millones de personas, que una cosa es la política y la diplomacia y otra muy distinta, los sentimientos que uno lleva por dentro.
    Los Papas, tendrán sus intereses, oigan, pero también tienen su corazoncito. Muy monstruo hay que ser para ver esoo con “mirada gélido”.
    Yo no me lo creo, ni poco, ni mucho ni nada.

  11. MalaBesta dice:

    Sí, un libro muy recomendable -”Homenaje a Cataluña”-, sobre todo la parte en la que cuenta cómo los stalinistas (la rama predominante en el comunismo espalñol [lease Carrillo y compañía]) lo intentaron matar, junto con Andreu Nin, que era el lider del POUM. Aunque a lo mejor para eso tiene que recurrir a la versión inglesa, porque en la española (al menos la que yo tengo) se les “olvidó” incluir esas páginas. Qué cosas.

  12. doctor BE dice:

    Off-topic total (o no tanto) – desde hace unos meses se está editando en forma de blog los diarios de Orwell:
    http://orwelldiaries.wordpress.com/
    Aunque ya se han editado como libro, la gracia está en que cada día se publica un entrada, justo 70 años después del original.
    Isabel, desengáñate: en política (y la iglesia no es más que política) los que están arriba mandando son estrategas sin sentimientos; o al revés, el que tiene sentimientos nunca llega muy alto.

  13. Bronte dice:

    Con respecto a lo de arriba y abajo es lo mismo que elegir una u otra acepción de Iglesia. Si por Iglesia entendemos el Vaticano, puede que sea sólo política. Si por Iglesia entendemos la comunidad de fieles, ahí caben las esperanzas, los buenos deseos, los misioneros haciendo los trabajos que ningún occidental quiere hacer en el tercer mundo, los católicos asesinados por serlo en África y Asia, las religiosas que cuidan sin recibir nada a cambio a los ancianos que ya nadie quiere, Cáritas pagando el recibo de la luz a tantas familias en medio de esta crisis…

    Muchas cosas, muchas cosas…

  14. Diana dice:

    Sin saber la verdad o mentira del caso, pero basándome en lo que la vida enseña, no me extraña cualquier conspiración contra quien sea si ese “quien sea” supone un estorbo a fines bastardos.
    Pero lo que tengo claro es la integridad moral de Bronte.
    Enhorabuena.
    Sigamos pues buscando la verdad, que raramente se encuentra en una sola parte, y calibremos lo que ha devenido de uno y otro lado.

  15. Isabel dice:

    Voy a decir algo que va a molestar seguro a algunos, pero como es la noticia del día en todos los medios de comunicación y hay videos para atestiguarla, también cabe una posibilidad: que Pío XII fuese vidente y “viese” lo que hoy he visto yo: una masacre brutal en la franja de Gaza de civiles palestinos incluyendo muchísimos niños, perpetrada por militares israelís, que han apuntado a objetivos civiles, diciendo que apuntaban a Hamás. Pues de Hamás no ha caído nadie. Niños, muchos niños muertos, y niños vivos con miradas aterradas viendo a sus amiguitos muertos. Me parece aterrador.
    Y como es algo que es un hecho, no agrego ningún comentario.

  16. juan serrano dice:

    ayer vi la primera noticia de este bombardeo.Hoy ha continuado, y lo que me ha sorprendido es ver que en mi cadena autonomica ha justificado el bombardeo poniendo de manifiesto la tension que viven los israelis al recibir los misiles de hamas. Lo de los niños…..daños colaterales.

  17. Iñigo Montoya dice:

    Bueno, tres puntalizaciones a Isabel:

    - De Hamas sí han caido. Y a puñaos.

    - Hamas utiliza objetivos civiles como escudo.

    - Hamas lleva un rato largo lanzando misiles de fabricación casera sobre Israel.

    Dicho eso, resulta que no tengo formada una opinión muy clara respecto al asunto. Podríamos montar un hilo en el offro, si quieren.

  18. Iñigo Montoya dice:

    Y no me ha gustado nada la gracieta de que Pio XII fuese vidente, la verdad.

  19. Bronte dice:

    Isabel, esto sí que no tiene nada que ver con el tema. Para estas cosas el foro.

    Offro.

  20. Isabel dice:

    Siento la gracieta de lo de la videncia, pero lo cierto es que estaba muy obnubilada por lo que acababa de ver. En realidad, horrorizada. El bombardeo de ayer fue dirigido de forma bien concreta a objetivos civiles, zonas en donde había hospitales, centros públicos, etc…y no eran precisamente bombas caseras. Mis disculpas, Iñigo por la gracieta, y la verdad es que no me apetece discutir esto ni aquí ni en el foro. Solo dejo constancia de los hechos, y del horror que sentí. La opinión que tengo me la reservo para mí. No voy a añadir ningún comentario más.

  21. George Kaplan dice:

    Propaganda : un clásico al otro lado del telón de acero.

  22. Morzongo dice:

    Sinceramente creo que una cosa no quita la otra. Que la obra se crease como campaña de desprestigio no significa que narre hechos falsos. Puede ser tendenciosa, pero no tiene por qué ser una falacia, que son cosas diferentes.

    Dudo mucho que la Iglesia, que siempre ha tenido una postura moral afín a la del sol que más calienta, fuese un órgano opositor del los regímenes totalitarios fascistas de la época, más aún en una etapa en la que el comunismo apretaba las tuercas de igual modo en otros países.

  23. ddaa dice:

    el pobre Pío XII, con el Vaticano metido dentro de un país regido por Mussolini

    Si tenemos en cuenta que fue Mussolini quien cedió al Vaticano el espacio que actualmente ocupa, de pobre, nada. Iglesia y fascismo son prácticamente sinónimos.

    Era el año 1929 bajo el papado de Pío XI, las coincidencias ideológicas con el naciente movimiento Fascista de Mussolini, se materializaron en el tratado de Letrán. Benito Mussolini era un enviado de la divina providencia manifestaba Pío XI. El tratado reconocía al Vaticano como Estado soberano, al tiempo que le daba ciertos edificios al Pontífice como el Castillo de Castelgandolfo para residencia de veraneo Papal. Italia asumía como única la religión católica y el gobierno Fascista le pagó 85 millones de dólares de la época como compensación por los territorios papales asumidos por el Estado Italiano en el siglo XIX. Es importante aclarar que estos Estados Pontificios tenían un origen fraudulento, en lo que muchos historiadores han llamado la estafa más grande de la humanidad, la tristemente célebre “Donación de Constantino”, documento elaborado por el Papa Zacarías en el siglo VIII. La gloria de la excelente negociación de los pactos de Letrán se la llevó el hermano de Eugenio Pacelli, Francesco Pacelli, diestro abogado de la Santa Sede.

  24. Albatross dice:

    Muy interesante el artículo.Por cierto,¿donde está la honestidad tan cacareada de Bronte?Yo es que no consigo ver ni el traje del Rey ni donde se desdice Bronte más allá del “hay que ver cómo nos manipulan

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