Crítica de “Asuntos privados en lugares públicos”

El tiempo no pasa en balde y aquí tenemos al mítico Alan Resnais con ochenta y seis añazos y aún haciendo cine. Lejos de los “experimentos” fílmicos de sus inicios, el Resnais más que maduro ha alcanzado un estilo sofisticado pero más templado y cuasi tradicional (en apariencia al menos). Lo contrario sería del todo antinatural. En todo caso, se esté o no de acuerdo con él, Resnais pertenece a la categoría de cineasta intelectual, figura que por estos pagos es más bien desconocida, y eso ya es un mérito.

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7 respuestas a “Crítica de “Asuntos privados en lugares públicos””

  1. Godot dice:

    Me alegro de que aceptaras mi recomendación.

    No estoy del todo de acuerdo con que Resnais haya dejado a un lado la experimentación. Uno de los mejores aspectos de esta película es como mezcla el teatro y el cine. Es una representación filmada y Resnais no duda en ocultarlo.
    Los personajes están magistralmente retratados, y algunas secuencias rozan la perfección. ¿Qué te pareció la secuencia en la que la secretaría toma la mano del barman en su casa? Toda la secuencia se llena de nieve ofreciendo una melancolía y una belleza increíble.
    Creo que es una película necesaria, con uno de los finales más tristes que recuerdo en los últimos años, y al mismo tiempo más sinceros. El “The End” final que sale en la televisión cierra la historia de unos personajes, que aunque están solos, algún día podrán sonreir. ¿No siempre nevará, no?
    Por cierto Bronte, ¿no verías esta película el viernes en el Verdi? (…)

  2. Bronte dice:

    A mí la película no me ha disgustado en absoluto, pero no creo que el “teatro filmado” se pueda considerar a estas alturas “experimentación” cuando la historia del cine empieza justamente así. Y más después de la trilogía de Von Trier. Y sí, la escena de la nieve interior a la que aludo en mi crítica es ciertamente hermosa.

    No me atrevería a decir que el final es esperanzador, sinceramente. Pero confesaré que “En attendant Godot” me parece una de las obras (en general, no sólo de teatro), imprescindibles del siglo XX.

  3. Godot dice:

    Y yo diré en tu honor, que de Emily Bronte, en concreto su obra Cumbres borrascosas, Buñuel hizo una de las mejores adaptaciones de novela a cine. Abismos de pasión. Toda una joya imprescindible del siglo xx.

    Respecto a que el teatro filmado no pueda considerarse experimentación, no estoy demasiado de acuerdo. Efectivamente, en los origines del cine las películas tenían un carácter teatral, pero esto se debía a que el cine no había encontrado su esencia. Para empezar había una autarquía absoluta en el encuadre, y si las películas eran filmadas de frente, (con estilo teatral), se debía a que no había, o no se conocía, la continuidad en el montaje. Lo que hacía que los personajes se movieran como en una obra de teatro. (Nunca en profundidad)

    No obstante en cuanto el cine encontró su estilo, esto desapareció. Una de las esencias del cine, y que marca el verdadero origen del cine que hoy conocemos, es la del uso del fuera de campo y la creación del espacio cinematográfico.

    Cuando rompes con el espacio y tiempo cinematográfico, es cuando experimentas. Pero sólo cuando conoces las reglas del cine. Cosa que no puede atribuirse a los pioneros.
    Otra cosa es que actualmente los estilos y géneros sean cada vez más hibridos. Pero la esencia es la esencia. Lo demás es experimentación. Esta peli de Resnais juega con esas reglas…

    Trier no creo que sea un buen ejemplo de “experimentador”, ya que ante todo es un “payaso del cine”. Es pura parodia. Si lo es Lynch. Por ejemplo con Inland Empire…

  4. Bronte dice:

    Bienvenido, Godot :)

  5. Remy Niscence dice:

    De acuerdo en casi todo. Quiero resaltar la, para mí, genial interpretación de Pierre Arditi (el barman, o jefe de camareros como dice él mismo). Creo que es de una sobriedad y una solidez fuera de lo común.

  6. Godot dice:

    Yo me daría al alcohol con un barman asi

  7. Kra dice:

    El barman es la quintaesencia del camarero que da conversación, escucha los problemas y acciona con sus prácticos y filosóficos consejos aparte de mantener esa deuda filial con el padre rechazado por una madre posesiva. Todos los personajes se desempeñan en su vida de una manera solitaria y, al contrario de lo leído en la hoja del cine, no da la sensación de que los movimientos de unos impliquen al resto ni que busquen amor más que compañía. Por cuanto a los ambientes se refiere, son de diseño total pese a ser reducidos, baste ver la casa de los hermanos o la oficina inmobiliara con esos portátiles Mac relucientes.

    Me quedé con la sensación de haber visto un film que ensalza la cotidianeidad de unas vidas encarriladas que, en ocasiones, se ven forzadas a tomar atajos o decisiones.

    Creo que el extraño título se debe a algún error de traducción del original inglés “Private fears in public places”, quizá confundieron fear por affair…

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