Crítica de “Cuentos de Terramar”

Con “Cuentos de Terramar” se produce el relevo generacional en el estudio Ghibli. Al ver la película de Goro Miyazaki uno no puede evitar sentirse como cuando le pide una receta a su padre/madre, que tras años detrás del fogón tienen por costumbre medir las cantidades en “puñaos”, “hasta que tú veas” y “un poco”. Así le debe haber enseñado el arte Hayao Miyazaki a su hijo Goro, que trabajando con los mismos ingredientes que su padre, no consigue que el soufflé suba.

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2 respuestas a “Crítica de “Cuentos de Terramar””

  1. Tronchanabos dice:

    La vi hace bastante en VOSE y la verdad, para ser la primera película de Goro, me pareció bastante notable. No es como las mejores del estudio (su padre también tiene mejores y peores películas), pero sigue estando por encima del 90% de la producción animada comercial del planeta.

  2. Isabel dice:

    Yo he leído algunas de las primeras novelas de “Los cuentos de Terramar”, cuando Gavilán es aún un mago en período de aprendizaje, y me parecieron preciosas. Tienen un tono estrañamente poético, y ade más son originales. Por eso, no me he decidido nunca a ver la película. Creo que conservar ese espíritu de las novelas es muy difícil en una película. Nunca la veré.

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