Calixto Bieito adapta “300″ al escenario

O casi. En el Festival de Teatro Clásico de Mérida de este año, Calixto Bieito ha presentado un montaje teatral ambientado en las postrimerías de la batalla de Salamina, en la que los griegos derrotaron a los ejércitos del persa Xerxes I, gracias al sacrificio de Leónidas I de Esparta, que permitió la reunión de la armada helena.

¿Épica española? Va ser que no. Como era de esperar, Bieito ha versionado “Los Persas” de Esquilo. Según la noticia de El País (que parece confundir la batalla de Salamina con la de las Termópilas, intuyo que por equivocación de la redactora), que no se pierden una, se trata del particular “No a la guerra” del dramaturgo. Según el artículo, en “Los Persas”, Esquilo “humaniza y llena de sentimientos” a Xerxes I y a sus tropas.

La obra, retitulada “Réquiem por un soldado muerto”, según las palabras del propio Bieito habla “Sobre sus angustias, tristezas y lamentos por una guerra perdida y por sus soldados muertos. Todos ellos con nombre y apellidos que es cuando los muertos duelen más” y “No en vano también nuestros soldados están en los campos de batalla de la actualidad. Irak hace tres años y Afganistán, la antigua Yugoslavia, Líbano? Allí donde nuestros aliados consideran la necesidad de una ‘guerra justa’. Este también sería un tema de profunda reflexión: ¿Hay guerras justas y guerras injustas? La religión católica tiene una doctrina muy específica al respecto aunque la mayoría de las veces haya navegado al son de los poderosos y tenga en su haber alguna de las páginas más criminales y terribles de la historia de la humanidad. Pero, ¿realmente alguien cree que puede considerarse alguna guerra justa?“.

En la versión de Calixto, Xerxes es una soldado de igual nombre que pertenece al ejército español y se encuentra en Afaganistan en misión de paz. Lo cual, sin duda, conserva totalmente el espíritu de la obra griega, en la que el rey Persa es derrotado como castigo a sus pecados -un tema que parece ser recurrente en Esquilo-, pues su orgullo ofende a los dioses, además de la evidente pero velada en la obra “injusticia” de su invasión.

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20 respuestas a “Calixto Bieito adapta “300″ al escenario”

  1. Loberto dice:

    Caramba, justo antes de entrar a la noticia me estaba imaginando que Bieito, en pos de ese “afán transgresor”, convertiría a los recios espartanos en delicadas monjitas de la caridad, que bajo el slogan de “haz el amor y no la guerra”, vencerían a los persas colocando ramitos de flores en sus espadas, y al final todos acabarían cantando “Kumbayá” o algo por el estilo.

    Y con estupor veo que mis desvaríos no andaban lejos de la realidad. :o

  2. Raider dice:

    Bueno, a mí personalmente, mantener hoy en Europa un discurso pacifista de “No a la guerra”, acompañado de un “¿hay guerras justas y guerras injustas?”, como quien se pregunta “¿a qué huelen las nubes”? me parece requetetransgresor. Claramente es ir contra una tendencia fuertemente instalada en la sociedad.

    Ahora eso sí, seguro que pondrá ahí a cuatro o cinco tíos en pelotas haciendo música con las mismas. Y eso estará lleno de poesía y emoción.

  3. Ángela Moriel Gutiérrez dice:

    Ayer estuve en el estreno, hago muchos kilómetros para ver “Teatro clásico” en el festival de “Teatro Clásico de Mérida”, al contrario de la obra Fedra, a la que asistí y me pareció maravillosa, lo de ayer me pareció lo más alejado de lo que se debería representar en este certamen.

  4. MalaBesta dice:

    Bueno, ni el teatro clásico se escapa de las modas. Además yo sinceramente creo que ellos se ven como los próximos clásicos.

  5. Tizziano dice:

    Si que son muy cuestionables las palabras de Calixto Bieito con respecto a la obra.En la versión impresa de El País de hace dos días decía algo así como :”No creo en las muertes por banderas;eso es algo anterior a la I Guerra Mundial,cuando la gente aún creía en eso”. La verdad es que no sé que pensar.Es como esa frase de Tiburón: “O demasiado listo o demasiado estúpido.”
    Luego prosigue y dice: “Tampoco creo en las guerras justas,se pensaba que la II Guerra Mundial lo era y ahora se revisa todo eso y se comprueba la de cosas terribles que se provocaron innecesariamente”.
    Sinceramente pienso que en la actualidad se pierde totalmente el contexto de una contienda como esa,y se llega a pensar que a lo mejor oyendo a Bob Marley y tocando los bongos se apiadarían de nosotros los nazis y todos cantaríamos cosas en medio de un arcoiris.¿No les parece demasiado simplista esa afirmación?
    Si la crueldad de la guerra induce a la paz como decía Publio Estacio,tampoco sería de extrañar que se recorriese el camino contrario.Mientras la BlitzKrieg germana de Guderian triunfaba en Polonia en los primeros días de la guerra, masacrando a inocentes sin control,los Británicos arrojaban panfletos sobre Alemania y cancelaban el bombardeo de objetivos si se ponían en peligro vidas de civiles.A esas alturas no sólo esas ordenes parecían muy morales,si no también susceptibles de ser acatadas.De hecho, había un chiste muy popular por aquella época en el que reprendían a un aviador por arrojar un fajo de panflletos,atados en forma de paquete muy duro:”Pero dios mío.¡Podría haber matado a alguien¡.”
    Remata por cierto Calixto señalando “..y no digamos nuestra Guerra Civil,con un Franco sádico que continuó la guerra un año más de lo necesario para ir acabando con todos”.Tsk.

  6. Bronte dice:

    Estimado Tizziano: yo entiendo su preocupación a causa de que en tan altas esferas intelectuales se maneje tal grado de ignorancia, pero yo le recomendaría tomárselo con calma y no darle muchas vueltas porque no hay esperanza. Convivamos con ello lo mejor que podamos y qué le vamos a hacer.

    Que alguien se pregunte si hay guerras justas e injustas está al mismo nivel de estulticia que preguntarse si existe la justicia y la injusticia. ¿Hay acciones justas e injustas? ¿Es justo violar a una mujer? ¿Es injusto el cumplimiento de un contrato?

    El problema está en que esta gente tan leída y escribida es absolutamente incapaz de distinguir entre causa y efecto y entre esencia y presencia. Como la guerra despliega consecuencias presenciales negativas, son incapaces de ver sus causas esenciales, que pueden ser perfectamente positivas. Pero parece ser que este es un razonamiento excesivamente complejo.

    Que alguien diga algo tan tonto como que en la Segunda Guerra Mundial “se provocaron cosas terribles innecesariamente” lo único que revela es un pensamiento adolescente en una fase primaria. Como si las acciones a esta escala fueran un todo global y compacto sin fisuras, y como si las consecuencias fueran inmediatas o los efectos perfecta y matemáticamente medibles y predecibles. A toro pasado en este país todo el mundo es muy listo.

    En fin, es que a mí todos estos razonamientos me parecen tan de escuela primaria, que hasta casi me da pereza intentar argumentar por qué no tienen ni pies ni cabeza.

  7. Tizziano dice:

    Hombre ,no es ninguna novedad que “en tan altas esferas intelectuales se maneje tal grado de ignorancia” ;no obstante me asusta un poco esa autocomplacencia más que nada porque está bastante extendida y Calixto sólo es la punta de lanza.Creo que son estas cosas las que nos llevan a otras muy peores y es para echarse un poco a temblar.No me extrañaría nada que se hablase entonces dentro de poco sólo de los “crimenes” de los aliados.Pero claro que tienes razón.Como siempre :)

  8. Juanjo dice:

    Es lamentable que los señores organizadores del festival de teatro clásico de Mérida (Consorcio Patronato Festival de Teatro Clásico de Mérida) se permitan el lujo de programar para el festival una obra, por llamarlo de alguna manera, tan deleznable como la representada hoy en el teatro romano por Calixto Bieito. Que este “señor” sea capaz de convertir un texto clásico de Esquilo, representado en año 472 a.c. ganando la competición dramática de las Dionisíacas de ese año, en una autentica basura, un producto infumable y una vergüenza para el arte clásico, no seria problemático si hubiera sido representado en el patio de la casa de Bieito para uso y disfrute de sus cuatro coleguillas, pero se convierte en un asunto grabe cuando se le da cabida en un entorno tan especial como el teatro romano de Mérida, rodeado de historia y cultura, y aún más grabe cuando se cuela dentro de un programa de teatro clásico, cuando ya pasa a convertirse en una autentica estafa a los espectadores, una burla, una tomadura de pelo. Personas que se desplazan de otras provincias expresamente a disfrutar de una obra clásica y se encuentran este ejercicio de ineptitud e ignorancia por parte de Bieito y sus secuaces. Es mucho el prestigio perdido por el festival, porque recordemos que no es Bieito el que llena el teatro (ya lo quisiera con esa bazofia) si no que es el festival clásico el que lo llena, de hay que la mitad del público abandonara el teatro, una forma pacífica de protesta, ya que de estar en la Grecia clásica se habría apedreado a los actores a los diez minutos de representación.
    Para Bieito será maravillosa la polémica, ya que lamentablemente parece que cada vez más se premia lo cutre, lo friki siempre que conlleve la polémica, al contrario de lo que debería, el arte y la cultura, basado en lo cual este “señor” seguramente pasaría mucha hambre. Pero repito, si este hombre se quiere limpiar el culo con las obras clásicas, a mi no me importa, pero que se represente en un festival como este debería de ser un delito tipificado.
    Considero que los organizadores del festival, me han estafado, no solo a mi, si no a la gran mayoría del público, que hemos invertido tiempo y dinero, para obtener a cambio un insulto a nuestra inteligencia y la humillación pública del texto de Esquilo por parte del capado cultural de Bieito, que claramente se equivocó al elegir su profesión.
    Es preferible cancelar una obra como esta, a humillar a los espectadores con un espectáculo como este, con el consiguiente desprestigio del festival y la impotencia del público, que recordemos paga por ello, ante una situación en la que se nos ha engañado, abochornado y estafado

  9. Bronte dice:

    Yo lo que no entiendo es por qué sigue teniendo público. Ya gente muy entendida ha dejado claro en numerosas ocasiones que acostumbra a no entender el espíritu de los textos, y que en vez de hacer una lectura profunda sobre las coordenadas del pensamiento en el que fueron escritos, se limita a potenciar los aspectos más escabrosos de los mismos.

    Según sus declaraciones en la prensa, tiene muy poca idea de quién era Esquilo quien acostumbraba a… “representar a los hombres como si fueran Dioses”.

    Pero es que en este país gusta mucho la polémica. El ejemplo claro y más conocido lo tenemos en gente como David Delfín, que tiene unos vestidos bastante feos y que hace cosas tan tontas como presentar un desfile en el que las mujeres parecen llevar burka, o ser maltradas, o tener una soga al cuello. Y la reacción en vez de ser de ninguneo total por hacer cosas tan de niño caprichoso sin un átomo de sentido, pues es la contraria, y todo el mundo a comprar sus diseños.

  10. M.G.M. dice:

    Adjunto una crítica muy buena del PERIODICO EXTREMADURA (Escenarios 31-7-07), de José Manuel Villafaina:Crítica Teatral del Festival de Teatro Clásico de Mérida

    “LOS PERSAS”: IMPACTANTE PUESTA EN ESCENA
    José Manuel Villafaina

    Para los consuetudinarios del Teatro Romano que presenciamos versiones actuales de las tragedias clásicas la propuesta “transgresora” de Calixto Bieito, que dice haber “traducido y reescrito “Los Persas” para la sociedad española de 2007”, nos deja sumidos en una tremenda perplejidad: ¿Dónde está la contemporaneidad de la tragedia original de Esquilo en su espectáculo? La respuesta: en ninguna parte.
    Porque Bleito no ha hecho ninguna versión sobre el contenido, argumento y personajes del texto griego. Sólo ha transitado por la tragedia de tema histórico, reflexionando sobre los lamentos que Esquilo pone, de forma indirecta, en boca de los enemigos persas derrotados en las guerras médicas. Esta única imagen cogitabunda da pie al polémico director catalán -colaborando con Pau Miró- para escribir un texto al día de denuncia a la intervención de las tropas españolas en Afganistán: “Réquiem por un soldado” (que se presenta como subtitulo).
    Este embrollo en la propuesta de Bieito de ultra-actualización con tan pocas bazas en la transposición del clásico, resumidas en la moraleja “la guerra es eterna” (que ya resulta una perogrullada en este teatro) y en llamar a una soldado española Jerjes y a su padre Darío (un poco ridículo por el desajuste con el texto original) no ha logrado seducir a un considerable número de consuetudinarios y turistas que, tal vez desorientados, silbaron y protestaron en el espectáculo (“¡Esquilo! ¡Esquilo!…”).
    Sin embargo, “Réquiem por un soldado” es una obra comprometida, atractiva, estremecedora y efectista (panfletaria contra los panfletos de alistamiento a las Fuerzas Armadas). Y muy valiente en su crítica contundente al militarismo, que en momentos puede resultar discordante o exasperada (“ya se sabe que las guerras se hacen contra los niños”, se dice con ímpetu irónico) y reiterativa (en la canción “El Novio de la Muerte” que exalta el espíritu legionario). Casi no hay trama, pero sus cuadros yuxtapuestos están enlazados con armonía dramática.
    El espectáculo destaca por la impactante puesta en escena. Donde hay que quitarse el sombrero. Aquí Bleito logra un hermoso dispositivo escénico en el que juegan plenamente los elementos dramáticos: la impresionante escenografía de los desastres de la guerra -un desierto de coches calcinados en plan Arrabal, La Fura…- que conjuga fastuosamente con las ruinas del monumento romano, la intensidad de los artificios luminotécnicos arrojando rutilantes halos multicolores de luz y humo -creadores de toda una posposición de cuadros escénicos sensacionales- y la enloquecedora acción de ritmos corporales, verbales y musicales, ajustados y precisos, de 7 actores fascinantes de recursos -de esos que habla Tairov- que saben llenar el escenario en los diversos planos e impregnar de calor humano a sus personajes.
    La representación discurre con un deliberado tono grave del género musical trágico-melodramático, consiguiendo un magnifico climax apocalíptico. Alcanza su cumbre en la zona central, aunque decae en la parte final. Natalia Dicenta saca a relucir la raza de actriz para poner en pie su triste soldado español -una especie de “Terminator” pueblerino- con desbordante vitalidad dramática, lírica y plástica. Y Roberto Quintana encarna al sufrido padre con excelente naturalidad y desgarro.

  11. MalaBesta dice:

    A mí todo eso me parece muy bien; si al Sr. Villafaina le gusta Bieito, mejor para ambos.

    Pero lo que yo no entiendo es como se puede seguir diciendo la tontada de que hay que ser valiente para poner en escena un alegato antimilitarista, cuando es lo que absolutamente todo el mundo hace, desde mimos callejeros hasta Javier Bardem, pasando por Fran Perea.

  12. M.G.M. dice:

    Por lo que dices parece que no has visto el espectáculo MALABESTA. Yo lo vi y me parece que el sr. Villafaina pone a Bleito en su sitio. Le dice lo bueno y lo malo de su espectáculo. Yo creo también que el espectáculo es valiente por su crítica mordaz a las Fuerzas Armadas en muchas escenas.

  13. Ultraman dice:

    Es muy valiente, no hay mas que ver lo que le pasa al que cuestiona a las fuerzas armadas en Europa. Yo conozco a uno que dijo que un coronel estaba gordito y una noche entraron en su casa, le metieron en el maletero de un falcon negro y nunca se ha vuelto a saber de el.

  14. Lucio_Herio dice:

    Ayer asistí a la última representación de Los Persas en el Teatro Romano de Mérida. Lo primero que me llamó la atención fue el escaso público. También me sorprendió un “decorado” compuesto por chatarra y despojos de automóviles y un autobús, completamente disociado de la arquitectura clásica del lugar. Cuando comenzó la obra con el canto de “El novio de la muerte” me temí lo peor, y lo peor llegó. La representación no es mas que una sucesión de los más trillados tópicos antibelicistas que puedan recontarse, la mas vulgar y sosa retahíla de lugares comunes que contra la guerra se puedan lanzar en la función de cualquier colegio concertado que imparta enseñanza secundaria. Un semidesnudo en escena que se cubre con una bandera de España podría ser transgresor en los años 70, cuando podía suscitar alún tipo de sanción o la irrupción de la policía en el local, ahora resulta penoso. La música rock, bien interpretada eso sí, me retrotrayó a la época de Jesucristo Superstar y demás óperas rock, tirar los panfletos de alistamiento hacia el público, a la lluvia de billetes de “El diluvio que viene”, y romper una guitarra eléctrica a golpes a la psicodelia más trasnochada. Lo mejor: los actores, con un entusiasmo y buen hacer dignos de mejor empeño -sobre todo Darío-. Lo peor: Si la crítica entiende que la valentía y la trasgresión son esto, apaga y vámonos; para decir no a la guerra bastan con una pegatina, una camiseta y una parcarta, y a ser posible hechas por nosotros sin necesidad de comprárselas a quien nos convoca a una maniestación con la única intención de hacer caja con los asistentes.
    P.S. Si la vanguardia vive de la subvención se apoltrona y nos quiere dar gato por liebre, la culpa es nuestra por decir que es la mejor liebre que hemos probado y no tener el coraje de rechazarla y marcharnos a comer a otra parte.

  15. Raider dice:

    Desde luego, en cuanto alguien abre una pequeña puerta para la protesta contra la “contracultura transgresora oficial”, esto es un no parar.

  16. Lucio_Herio dice:

    No es protesta, es desesperanza. Quizá ya melancolía. Es que el emperador va desnudo y todos seguimos alabando y subvencionado a los sastres que lo visten. Y ay del que dude, que la cohorte de escribanos, propagandistas y corifeos que del presupuesto, de todos los presupuestos sea cual sea su color, subsiten están prestos a la defensa de su señor, y de paso de su propia hacienda, faltaría más.

  17. Juanjo dice:

    Estimados compañeros de comentario, respecto al adjetivo “grabe”, publicado en mi anterior escrito, pido disculpas a los lectores del comentario por habérseme colado semejante barbaridad. En segundo lugar hacer saber que en ningún momento he enarbolado la bandera de la verdad absoluta, nada más lejos de la intención de mi comentario en la que expreso mi opinión personal, que creo, por lo visto, coincide con la de muchos otros espectadores del espectáculo y que espero que sirva para avisar a las futuras victimas de Calixto.
    En el mismo sentido, he de decir que la palabra arte está excesivamente valorada y su uso a sido sobreexplotado, sobre todo en el arte moderno, para definir como tal autentica basura, como se ha podido demostrar a través de los múltiples timos colados a los sesudos expertos de este mal llamado arte, desde la cocina fusión al teatro, pasando por todos géneros posibles. Actualmente el verdadero arte y el autentico artista es el marchante, agente o charlatán que es capaz de colocar la bazofia de sus representados convenciendo a los egocéntricos entendidos de que están adquiriendo una obra de autentico arte.
    Respecto a la intención de otras personas de ir a ver la ¿obra?, espero sinceramente que sea de su agrado y que disfruten con ella y se ahorren la decepción y la impotencia experimentada por mi y buena parte del público. Les recomiendo acuda a las fuentes originales, las lean y tras examinar el folleto de la obra donde se indica claramente que se trata de una versión de “Los Persas”, sean objetivos y plasmen de nuevo en esta página sus opiniones y en que parte de la obra hay algo remotamente parecido a la obra clásica de Esquilo, a parte del nombre de la protagonista y el de la obra. Al menos ustedes están en sobre aviso y saben que no se trata de una obra clásica, de una versión, de una revisión, ni nada relacionado con “Los Persas”. Este espectáculo no hubiera sido una estafa, si primero se hubiera anunciado como lo que es, un alegato antimilitarista, postmoderno, a ritmo de rock, bastante simplón de fondo, envuelto por una llamativa puesta en escena, y no ofreciendo nada nuevo al respecto del sin sentido de la guerra, y segundo, que en ningún momento de la promoción, publicidad, o la obra, apareciera nada relacionado con “Los Persas”, con la intención de encajar con calzador esta obra en el festival de teatro clásico, engañando a la mayoría de los espectadores.

  18. Arwen dice:

    Evidentemente algunos se olvidan que lo clásico es eso, clásico con capacidad de actualizarse siempre. Más allá de eso, luego de leer algunas de los posts… veo que más de uno se resiste a la idea que en la guerra no aparece la belleza y que es eso, chatarra.
    Después de haber estado en Tarragona viéndolo…lamento la falta de crítica objetica de este blog.

  19. Lucio_Herio dice:

    Celebro que te haya gustado la representación, Arwen, pero no olvides que la crítica en esencia es puramente sujetiva, no es mas que la opinión personal que a cada espectador de le merece la obra. A mí me defraudó, primero por no ser fiel al original, y una daptación puede cambiar las formas pero debe respetar la esencia, y Esquilo no hace juicio negativo sobre la guerra sino sobre la desmesurada ambición de Jerjes y su falta de piedad, a las que se le atribuye la derrota como un castigo divino; y sobre todo por ser una adaptación “vieja” y fácil, que ni aportó nada ni es la llave de nada, en la que todo ya estaba mil veces visto y dirigido a contentar a un público dispuesto a jalear a su “gurú” teatral. El problema es que el “gurú” no contaba con que el público ya es mayor de edad y tiene su propio criterio

  20. Enoch dice:

    Muchos meses después del anterior comentario, el montaje de Bieito sigue siendo un exabrupto. Por una casualidad, cayo en mis manos una entrada para una representación reciente. En mala hora. ¿Qué se puede decir de un texto en el que lo más destacable es la letra del himno de la Legión? Monólogos ramplones, vacuos, demagógicos y pretenciosos con amaneceres con caballos blancos y “poesía” del estilo; retahílas de topicazos belicistas y antibelicistas; exaltación de la imaginería militar norteamericana, que no española, porque a nuestros soldados muertos no los traen en “bolsas de plástico negras” (que se haya visto), ni las tropas cantan en inglés éxitos rock de los sesenta; ignorancia e incoherencia a manos llenas (por poner un ejemplo: la denominada en los medios como “insurgencia” opera en Irak, no en Afganistán, pero qué más da, ¿no? Como si son del Viet Cong). Y un discurso a nivel de secundaria. Eso sí, con momentos muy trasgresores con mención o presencia de órganos, vísceras y fluidos corporales, que de tan vistos y oídos ya no se sabe que pueden trasgredir. Todo bajo el auspicio de Esquilo, el pobre. La función a la que yo asistí tuvo la aprobación general del público.

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