La (nueva) ley del cine: total, pa na
Estos días los ministerios correspondientes han anunciado a bombo y platillo que por fin se ha llegado a un acuerdo entre las partes implicadas, y que la ley del cine pasaba ya a Senado y Parlamento para proceder a su aprobación.
Respecto al espectador, la principal novedad de dicho proyecto es que la famosa cuota de pantalla, del 25%, ahora se cumplirá por sesiones y no por días. Alguna cosa más ha cambiado: se prevén exenciones fiscales a los que inviertan en producción, ayudas económicas para aquellos cines que proyecten al menos un 40% de películas europeas o iberoamericanas y alguna que otra remodelación de la letra pequeña; por lo demás, aunque la información al respecto es vaga y estará sólo al alcance de aquellos a los que les apetezca bucear en el BOE, supongo que la cuantía y método de las subvenciones seguirán igual, incluido lo que se gastan las televisiones, que sigue en el 5%.
No falta quien se congratule de ello, especialmente en el Ministerio de Cultura. Los resultados de la ley están a la vista de todos; Carmen Calvo nos mostró no hace mucho que en 2005 más de un 16% de los espectadores decidieron que el cine español era lo suyo, y el año pasado la cifra bajo al 15%, pero como se puede apreciar en la siguiente gráfica, la cosa parece va muy bien; se invierte mucho dinero, es cierto, pero cada vez más gente va a ver películas patrias:

Porcentaje de espectadores de cine español.
¿O no? Bueno, con un poco de paciencia, y gracias al Instituto de Estadística, es posible comprobarlo.
Pues no. No es oro todo lo que reluce. El aumento del número de espectadores de “nuestro” cine es sólo un efecto secundario de lo que realmente cambia la ley del cine: cada vez es más fácil y menos arriesgado hacer una película, así que cualquiera se sube al carro y el número de producciones hechas en suelo nacional -sin contar aquellas que el Ministerio se apunta, como “El reino de los cielos“- aumenta. ¿Pero aumenta el público que las ve? Para nada. Basta echar la cuenta de cuántos espectadores hay por película exhibida para comprobar lo que uno ve cualquier día que va al cine.

Promedio de espectadores por película española, en miles de personas.
La cosa cada vez va a peor, exceptuando 2001, año de “Los otros” y “Torrente 2″, el número de espectadores que se sacrifican para ver una españolada desciende. Se producen más películas, sí, pero cada vez son peores y por lo tanto le interesan a menos gente. De hecho, a juzgar por esto, estamos en el peor momento de los últimos 10 años, y probablemente de la historia. Y no tiene mucha pinta de mejorar.
Pero no se vayan todavía, aún hay más. ¿Qué tal se porta como industria la industria del cine? Fatal. Mire usted:

Promedio de ganancias en taquilla de una película española, en miles de euros.
La película española media ganó, el año pasado, unos 600000 euros. Se preguntarán ustedes qué es la (delgada) línea roja de la figura, ahí arriba, sola e inalcanzable. Esa línea, sobre los 2,4 millones de euros, marca el presupuesto promedio de una película en 2001, y no creo yo que los siguientes años haya bajado. Lo normal para una película, entonces, es no recuperar ni la mitad de lo que cuesta, ya no vamos a hablar de hacer dinero. Lo que nos mueve a la siguiente pregunta: ¿Ha visto usted alguna vez a un productor en paro?
Uno siempre puede defender la ley diciendo que al fin y al cabo una película es una obra de arte, y por lo tanto no está hecha con la idea de ganar dinero. Puede ser, cada uno es libre de pensar lo que quiera. Pero el Ministerio de Cultura, responsable de la ley y de sus objetivos, es claro al respecto; en su página web nos explica qué es para ellos una película: “Película es toda obra cinematográfica, cualquiera que sea su soporte, destinada a su explotación comercial en cualquier medio”. No se menciona la palabra arte, ni se dice que están hechas para hacer reír, llorar o despertar conciencias. Lo pone bien claro: explotación comercial. Ganar dinero. Además, posiblemente muchos realizadores vean su trabajo como la fabricación de obras de arte, pero los iluminadores, carpinteros y electricistas que trabajan para ellos probablemente esperen un cheque a fin de mes.
¿Y por qué va tan mal? Bueno, en gran parte la culpa es de la mayoría de los cineastas, que han engordado con la subvención y desprecian al espectador y sus gustos, al tradicionalmente se han dedicado más a intentar aleccionar que a entender o intentar complacer. Lo mismo pasa con el Ministerio; para ellos, como sacados de “El bueno, el feo y el malo”, el mundo del cine se divide en dos clases: los que hacen películas y los que ponen el dinero. Y nada más. Así que en sus cábalas no tienen en cuenta a otros sectores muy importantes, los más importantes según algunos, el público y los exhibidores.
Al primero lo ningunean abiertamente. En lo respectivo al cine, en contraste con otras instituciones como la iglesia o las ong, es imposible influir directamente en cómo se gastan los impuestos. Y la única forma de protesta que le queda al espectador, el acto de comprar o no una entrada, no sirve de nada: la Administración le sigue dando el dinero a los de siempre, independientemente de que de su última película huyan hasta los gatos. Y los cineastas sin público seguirán diciendo que todo es culpa de la piratería o de los americanos, quitándole toda capacidad de decisión al espectador, pues en esa línea de razonamiento, el público está formado por un grupo de idiotas sometidos a los dictados de los anuncios de televisión.
Y los pobres exhibidores se llevan la peor parte. No sólo tienen tanta influencia en todo esto como los espectadores, sino que además llevan desde el 41 aguantando la cuota de pantalla. Con flechas o sin ellas, el yugo es siempre el mismo. Esto es especialmente grave porque de ellos es la responsabilidad última de que el cine llegue al público, especialmente el cine español. En lugar de tener a una industria contenta e involucrada en él, en España tenemos unas salas de cine que en su mayoría odian a los productos españoles.
Y la ley tampoco contempla ayudarlos demasiado, a pesar de que es un sector inestable. Durante los últimos diez años, el número de cines en nuestro país va a menos, y en 2006, por primera vez en quince años, ha descendido en nuestro país el número de salas comerciales de proyección. 2007 no tiene mucha mejor pinta. Entre la presión de las distribuidoras, las imposiciones de cuotas y la entrada fulgurante de los grandes multicines, el cine urbano de pequeño tamaño está desapareciendo:

Número de salas por cine
A este paso, en unos años, todas las salas de proyección serán propiedad de dos o tres grandes cadenas, que probablemente tengan menos que ningún interés en el bienestar del cine español. Además, la nueva ley computa la cuota de películas en función del número de proyecciones y para toda la cadena. Así, por ejemplo, una empresa de ámbito nacional como Yelmo Cineplex podría concentrar sus pases de películas españolas en tres o cuatro grandes ciudades, en las que el 18% de espectadores que parece tener nuestro cine alcanza una cifra neta suficiente como para que sea rentable, y dejar el campo libre en el resto de la península para proyectar grandes taquillazos yankees, haciendo aún más la competición para los cines pequeños. Su única salida parece que se está convirtiendo poco a poco en aferrarse a esas ayudas destinadas a los que proyecten más del 40% de cine europeo o iberoamericano, y convertirse en otras rémoras del sistema.
A este paso, en unos años, no sería de extrañar que comenzasen a hacerse efectivas las medidas de coerción que por ahora sólo se le ocurren a Antonio Resines: entradas más caras para películas extranjeras, disminución del número de películas dobladas al castellano, la brigada de las collejas…
Si hubiese que resumir el estado del mundillo, en lugar de “España va bien” o “Con nosotros va mejor”, creo que lo más adecuado sería “Vamos de culo y marcha atrás”.
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4 de Junio, 2007 - 12:08
Es bien sencillo. Mientras los cineastas españoles sigan creyendo que a la gente les gusta ver películas donde lo fundamental son escenas de sexo y mujeres desnudas, sin prácticamente (dicha esta última palabra por benevolencia) ninguna historia concreta, nadie querrá ver una sola película española.
Ya lo dijo Amenábar en voz del profesor de la película “Tesis”: >
4 de Junio, 2007 - 13:00
Lo único bueno que yo le veo al cine español de los últimos tiempos es que puedes llegar al cine diez minutos tarde sabiendo que no te vas a perder nada importante de la película, ya que eso es lo que suelen durar los créditos sobre las subvenciones que ha recibido la cinta.
4 de Junio, 2007 - 15:21
jajajaja, muy bueno. Esos fundidos en negro son desesperantes. Deberian meterlos todos en una pantlla como aquel que puso una página web y vendio todos los centimeros.
Nos toman por tontos, y se gastan nuestro dinero. Pero la pena es que no hay ningún grupo de presión que represente a los espectadores en este asunto, ni a los exibidores. Y la verdad escepto en esta página nunca he oido una sola voz en contra de esta manera de actuar del estado español
4 de Junio, 2007 - 19:57
Es increíble hacernos sentir culpables en algo en lo que no aportamos ideas y no se nos tiene en cuenta, excepto para sangrarnos en los impuestos, y encima tengamos que pagar taquilla…¿quien paga dos veces en un restaurante por algo que ni siquiera eliges? Lo dicho anteriormente, nos toman por tontos…
4 de Junio, 2007 - 21:36
Qué capacidad la del cine español para sorprender.Cuando piensas que la situación no puede ser más mala,terrible o desesperanzada ,siempre tienes a un andrés vicente gómez o luis tosar que con sus encomiables y desgarradores esfuerzos,te convencen de lo contrario.A mi entender,lo preocupante de todo esto no es la ley en sí;prodigio increíble(insisto en lo de sorprendente)de la ingeniería del enchufismo,donde cada una de las dos partes interesadas reciben lo que desean bajo el noble aspecto del “comercio justo” y donde no sería de extrañar que no se estrenasen películas aún siendo rodadas,pues , costando mucho dinero como cuesta hacerlo son unos eurillos más para la saca y nadie se va enterar.En definitiva,lo triste de veras de este tipo de intervencionismos políticos que ahondan en la idea de “lo extranjero nos destruye”,”nosotros sabemos lo que te conviene” es que suelan tener tanto éxito.
A nivel artístico,el cine europeo ha pasado de la premisa de que una obra maestra puede ser impopular, a la premisa de que si no es impopular no puede ser una obra maestra,y eso,lo quieras o no, lastra bastante.Sólo hay que ver con que desprecio se trata a los test screeners como algo parecido a vender el alma al diablo a don dinero en detrimento de peliculas “profundas”,”personales”.Yo soy uno de los que piensan que un cine “personal” no lo hace mejor que otro más exitoso en las salas,si es que fuera necesario separar estos conceptos de películas.Tal vez sea un derroche de sinceridad por parte del autor,que de eso supongo que trata el cine “personal”en su eterna y abstracta búsqueda de lo auténtico.Pero no más sincero tampoco qué una cinta con la boda de su hermana o la tuya propia y los correspondiente sollozos verídicos en el momento de la salida de la iglesia,por poner un ejemplo extremo.Lo interesante,por lo menos para mí, es descubrir como el artista, con las herramientas de su medio,sabe convertir elementos anodinos de su vida que a priori no importan salvo a el, en empatizantes al espectador.Y en un grado mucho mayor,en perdurables para una sociedad.(En medio estarían los chicos de la offoffcritica para verificarlo, que por cierto, aún estoy en deuda con ellos ) .Pero claro,para conseguir esto hace falta muchas cosas que el cine patrio carece,por más que intente ocultarlo con actitudes concienciadas por la opresión a los heladeros pontevedreses y por la de los indios de playmobil .
4 de Junio, 2007 - 21:55
Bueno, con la suerte que tenemos, lo de los test screeners serán capaces de importarlo.
Este tipo de prácticas son el otro lado, igual de malo, del espectro. Está bien intentar complacer al público, pero otra cosa es que las películas se conviertan en el producto de un estudio sociológico sobre qué es lo que prefieren los varones blancos de entre 25 y 35 años.
4 de Junio, 2007 - 22:10
No estoy del todo de acuerdo.A mí me parecen buenas en el sentido de estudiar al público,de ver lo que falla en lo que quieres transmitir.Si una pelicula posee cierta intencionalidad dramática,cabe la posibilidad que lo que pensabas que iba a funcionar estupendamente en el momento de escribirla,no ocurra lo mismo estando ya terminada.¿Podemos equivocarnos,no?.O podemos aprender de porque el público reacciona de forma inesperada cuando intentabas conseguir otra cosa distinta.O dejarla tal cual.Al gusto del consumidor.
5 de Junio, 2007 - 9:11
Yo no creo que los screen test sean la panacea. Si no, engendros como “El retorno de los malditos” o la nueva peli de la Berry estarían aún ardiendo en el fuego purificador.
6 de Junio, 2007 - 18:03
Ojo,loberto,yo no he dicho que sean la repanocha.Sencillamente sostengo que ese odio a los test screeners, oculto bajo la coartada de “cine personal”, es un indicativo del desprecio al público que se profesa por estos pagos .Si a veces la intención del artista es ser escuchado,no está de más hacerla más efectiva o preservarla de los errores que el propio autor pueda tener en ese determinado acto de “comunicación”, respetando,por supuesto,su esencia artística y lo que se quiere transmitir bla bla.Te pongo un ejemplo con el artículo de la siempre excelsa patuca pompidur : http://www.laoffoffcritica.com/otros/ot20040624.php.
Esta ley de cine precisamente fomenta todo lo contrario.¡Qué complejo es entretener,por dios ¡. Y ya que hablamos de mujeres excelsas,esto último se explica pero que muy bien en la siguiente crítica:
http://www.laoffoffcritica.com/criticas/cr20030915.html
6 de Junio, 2007 - 18:52
Aprovecho esta tribuna que se me ofrece para aclarar que la crítica arriba enlazada, la de “Última llamada” está escrita antes de que efectivamente Colin Farrell decidiera empezar a poner caritas como una loca. Vaya, que se torció la cosa.
6 de Junio, 2007 - 19:26
Ah, bueno, pero es un temor habitual en nuestro cine (excepto en lo que respecta a Álex de la Iglesia y pocos más) eso de hacer cine de entretenimiento puro y duro.
Dios nos libre de considerar que el espectador va al cine a divertirse en vez de a presenciar obras magnas de amplio calado metafísico con interminables planos de una hoja mecida por el viento. Si es que en el fondo, somos unos cavernícolas por pasarlo bien con “El último boy scout” o con las punch lines de John McLane.
En cuanto a “Última llamada”, pues nada que reprocharle a Colin Farrell. Lástima que luego viniesen pestiños como “Alejandro Magno” o “Corrupción en Miami”: jamás pensé que alguien consiguiera convertir a un hortera como Don Johnson en alguien tan cool. Vivir para ver.
30 de Junio, 2007 - 18:11
“Se producen más películas, sí, pero cada vez son peores y por lo tanto le interesan a menos gente.”
¿Esto también lo saca usted del Instituo Nacional de Estadística? ¿Ha encontrado usted por fin la vara de medir la calidad artística?
¿Está usted seguro de que a todos los asistentes a una película les “interesa” la misma? Por ejemplo, a los padres que llevan a sus hijos a ver “Harry Potter” ¿les interesa la película o les interesa que el crío deje de dar la vara?
¿Realmente es la taquilla una medida infalible para calibrar la satisfacción del público? Antes de contestar que sí, piense que a veces la gente paga por ver películas que resulta que no le gustan. Otras veces, hay gente que descubre en la televisión, o por algún amigo, películas excelentes de las que jamás oyó hablar, a pesar de que fueron estrenadas comercialmente. Quizá porque no tuvieron el aparato publicitario de un “Piratas del Caribe”. Quizá porque ninguna distribuidora quiso hacerle un hueco entre los títulos de su catálogo internacional.
En cuanto a la ganancia media de una película española, con respecto al presupuesto promedio, incurre usted en una falacia que debería hacerle enrojecer de vergüenza. Es tan patética que no dan ganas ni de comentarla. ¿DESDE CUÁNDO LA TAQUILLA ESPAÑOLA ES LA ÚNICA FUENTE DE INGRESOS DE UNA PELÍCULA? ¿Qué pasa con las ventas a televisiones, las ventas internacionales y el mercado de venta y alquiler de vídeo?
Resumiendo: este es un país libre, y está usted en su derecho de seguir hablando de lo que no sabe, tergiversando datos y ocultando otros, y sacando conclusiones simplistas. Pero ni el más paroxístico ejercicio de ese derecho cambiará una verdad como un templo: ESTÁ USTED EQUIVOCADO.
Saludos.
30 de Junio, 2007 - 18:55
Hombre, tiene guasa que le reproche usted a un crítico cinematográfico que haga valoraciones artísticas de las películas.
Perdóneme, pero pese a sus intentos, ese detallito de nada y justo ya al principio, deja en muy mal lugar la validez de todos sus posibles argumentos.
30 de Junio, 2007 - 20:51
Yo creo que el cine español en general no tiene en cuenta que la gente entra al cine pagando, en la mayoria de los caso entre 5 y 6 euros y que espera que su dinero sea bien aprovechado porque sino es mejor regalarlo por la calle.
Conociendo a los productores españoles,estos son capaces de hacer los famosos Test Screening con abueletes los martes, el día del jubilado.
Yo solo quiero recordar el último gran patinazo del cine español, su grandiosa ‘Alatriste’ que fue un sonado batacazo económico. Y es que era mala, mala, mala
1 de Julio, 2007 - 2:40
Lo de que cada vez son peores se lo digo yo porque es lo que me parece. Y lo de que le interesan cada vez a menos gente, efectivamente sale del INE.
El porcentaje de padres que ven a Harry Potter por presión familiar probablemente sea igual a la cantidad de gente que escoge películas españolas para que su nueva novia o proyecto de tal vea que es un tío alternativo y cultureta. Ambos razonamientos son igual de correctos e igual de estériles, y no cambian la verdad subyacente a las cifras.
Si se repasa usted el artículo, verá que tanto en él como en la página correspondiente del Ministerio de Cultura, que explicita que el destino de una película es la explotación comercial, se habla de la ley del cine y de sus efectos sobre el cine como negocio; y como tal, una medida excelente del provecho de una película es su rendimiento en taquilla. Por supuesto que no permite conocer el grado de satisfacción del público, pero a falta de taladrarle la cabeza al espectador y ver si babea al oír la campanilla, es el mejor proxy (y perdone el anglicismo) que tenemos para estimarla. E incluso usted lo confirma al asociar la calidad de la película con el número de personas que la han visto.
Tiene usted razón. Al estimar las ganancias de una película española, cometí una falacia. No tuve en cuenta los 46 millones de euros que el ministerio entregó en 2006 en concepto de “ayudas a la amortización de películas”, sobre un total de 98 millones recaudados en taquilla, que definitivamente son una fuente de ingresos no despreciable. No sé cómo será el negocio de las televisiones, pero intuyo que dado que son a la vez productoras, probablemente obtengan los derechos de emisión de manera relativamente barata. El mercado en vídeo, como usted bien sabrá, es proporcional a la recaudación en taquilla (salvo contadas excepciones y que suelen encuadrarse en sectores muy particulares, como la ciencia ficción, el fantástico, gore, etc.), así si usted mira en la página del ministerio la lista de películas con más copias distribuidas en el mercado de vídeo para el año pasado, verá que sólo hay una española, “Mar adentro”, con lo cual no creo que los ingresos medios se modifiquen demasiado al incluir este mercado, cuyos datos, por otro lado, no están disponibles o a mi alcance. Y en cuanto a lo del mercado internacional, por favor, eso sí que me sonroja. ¿Cree usted o quiere hacerme creer que un cine que lo pasa francamente mal en su país vende algo en el exterior?
Si se ha sentido ofendido personalmente por mi artículo, le pido disculpas. A la vista de su página personal parece que usted es parte del mundillo, y nada estaba más lejos de mi intención. Pero no obstante, al contrario que usted, que afirma tajantemente que hay toda una serie de ingresos que pueden hacer rentable una película española sin más pruebas que su palabra, yo no oculto datos. Cada una de las cifras que usted ha visto vienen con su correspondiente fuente (el Ministerio de Cultura y el Instituto Nacional de Estadística). Tampoco tergiverso nada, puede usted repetir los cálculos con una calculadora y verá que no hay demasiado margen para la interpretación de los mismos: cada vez menos gente ve cine español.
¿Me equivoco? ¿En qué? ¿El cine español cada vez tiene más éxito en taquilla? ¿Los españoles cada vez aprecian más su cinematografía? Cierto es que el éxito artístico y económico no siempre van ligados de la mano, pero no creo (y esto sí que es una apreciación personal) que en España estemos ya a la vanguardia de nada (que no sea la cocina), las películas orientales, Corea del Sur, Japón y Hong Kong, cada vez son más audaces en formas y contenido, y junto a escindidos de Hollywood como Jarmusch o Van Sant me parece a mí que son los que cortan el bacalao.
Resulta doblemente triste cuando un profesional del medio como usted entona la cantinela del marketing; las películas auténticamente buenas, nuevas o sorprendentes, saltan ese muro con soltura: “Tesis”, “El mariachi” o incluso “Reservoir dogs” nunca tuvieron grandes campañas de publicidad, y mire a sus autores ahora. Nuestro cine tiene un problema grave, y en su mano está cambiarlo. Pueden ustedes seguir echándole las culpas a la falta de voluntad política o al hecho de que sólo Warner puede comprar publicidad en los autobuses, o hacer algo para cambiarlo, y no me refiero a salir con cacerolas a la calle o a llamarme a mí mentiroso.
1 de Julio, 2007 - 14:11
MalaBesta, yo no pretendo hacerle a usted creer nada. Ni sobre las ventas internacionales de las películas españolas ni sobre nada. Como bien dice usted, basta con mirar las cifras… O con viajar un poco por el mundo.
Por otro lado, sus manidos comentarios sobre cacerolas y cantinelas dejan bastante claro su poca predisposición a considerar posturas distintas a las suyas. Supongo que para usted “el cine español” son las películas españolas que no le gustan, y los cineastas españoles cuya actitud no aprueba. Y todo lo demás sólo son “excepciones”.
Cuando habla usted del “cine español” parece que estuviera hablando de la Selección Española. Esto no es un conjunto homogéneo de personas con un objetivo único, y que comparten el mismo enfoque de negocio. Eso es una simpleza.
No critico a nadie por no saber cómo funciona esta industria, pero sugiero un poco de humildad antes de pontificar al respecto. O al menos, un poco de mesura. Para no caer en barbaridades como la de Mamideck, que habla del “sonado batacazo económico” de ALATRISTE.
Da la casualidad de que ALATRISTE fue la película española con más recaudación de 2006. Antes de que se desgañiten diciendo que eso no significa nada porque las películas españolas no las ve nadie, dejen que les dé un par de cifras: 3.130.170 espectadores, equivalentes a casi 16,5 millones de euros.
En 2006, sólo hay tres películas extranjeras con más taquilla que ALATRISTE: Piratas del Caribe, El Código Da Vinci y Ice Age 2. Muy por debajo de sus cifras quedan títulos como X-Men, Superman Returns o la ganadora del Oscar, Infiltrados. Menos de la mitad obtiene Misión Imposible 3. Menos de un tercio Scoop…
Pero claro, sólo es una excepción. Otros sonoros fracasos han sido:
-Volver (10 millones en España, 6 en Italia, 2,5 en Reino Unido y casi 13 en EEUU, además de una nominación al Oscar)
-Los Borgia, (6,5 millones)
-El Laberinto del Fauno (7 millones en España, 37 en EEUU, 3 Oscars)
-Los 2 Lados de la Cama (4,4 millones)
Este año ha habido, incluso, dos cortometrajes españoles nominados al Oscar. Ambos han sido distribuidos internacionalmente. Pero no le voy a dar cifras. Prefiero que desconfíe usted de mi palabra.
Lo más gracioso de todo es que, aunque le moleste, aunque su orgullo jamás le permita reconocerlo, usted sabe que no tiene ni idea de cómo funciona el negocio, y que para criticar una industria habría que conocerla un poquito por dentro. Usando sus propias palabras, “en su mano está cambiarlo”. Pero es mucho menos arriesgado ver los toros desde la barrera, ¿verdad?
No le molesto más. Me voy a seguir pasándolo “francamente mal”.
1 de Julio, 2007 - 18:47
Aclárese usted. O bien no critica a nadie por no saber cómo funciona esta industria o se queja de que vemos los toros desde la barrera (deducción suya). O una, u otra.
A estas alturas del intercambio me parece un poco cínico protestar porque dude de su palabra, por favor. Descontando que nunca he dudado más que usted de la mía, tengo por costumbre de apoyar lo que digo con pruebas o al menos apuntar cuando no las tengo, en lugar de hacerme el ofendido.
Aunque no soy quién para hablar por los demás, y desde luego “Alatriste” ha sido de todo menos un batacazo comercial (es una de las pocas películas que ha recuperado íntegro su presupuesto -de 24 millones aproximadamente- en taquilla española), no es menos cierto que la película deja bastante que desear y además parece el asesinato con premeditación y alevosía de la gallina de los huevos de oro. Uno de los pocos héroes modernos que tenemos se merecía algo más.
Los datos que usted nos muestra son absolutamente ciertos e innegables, aunque no deje de ser injusto comparar “Los 2 lados de la cama”, que se estrenó en Diciembre de 2005 con “Los Borgia”, que apareció en las pantallas en Octubre de 2006. Habría que añadir a la lista “El perfume”, pues parece que también es española. Pero eso no quita que sean fenómenos excepcionales; de 374 película estrenadas, aproximadamente unas 5 recuperan su presupuesto en taquilla. Dice mucho del estado de la industria que además ésto se considere un “gran éxito”. Y le diré algo más, es una costumbre muy mala caracterizar algo, lo que sea, usando datos de sus elementos máximos.
Y efectivamente, la salud del mundo del cortometraje español es envidiable. Lo cual hace doblemente triste que luego pase lo que pase con el cine.
No molesta usted. Como decía Wilde, odio cuando todo el mundo está de acuerdo conmigo, pues entonces sé que estoy equivocado.
6 de Julio, 2007 - 8:50
http://elmundo.es/elmundo/2007/07/05/cultura/1183660223.html
6 de Julio, 2007 - 10:43
Calle, calle, o el pianista dará por supuesto que usted no pertenece al mundillo… del “pianismo”…